Hablando sobre la Inteligencia Emocional Psicología

Psicología

Hoy, ya corriendo este retador y maravilloso Siglo XXI, son más y más las personas que conocen que hay que relacionar la inteligencia, además de hacerlo con las aptitudes y capacidades intelectuales, también deben tomarse muy en cuenta las respuestas emocionales. Hoy se conoce la existencia de varias “Inteligencias” y se ha tomado conciencia de lo importante que resulta una de ellas: La Inteligencia Emocional.

 

La Inteligencia Emocional es la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, resolver conflictos, tomar decisiones, lograr ese equilibrio entre la razón y las emociones. Es aprender a optimizar respuestas, a posponer, a priorizar. Es sacar lo mejor de la riqueza conductual que todo ser posee.

 

Comprendamos que la energía más importante de nuestra vida lleva intrínseca nuestra emocionalidad y que esas emociones vienen a ser la sustancia que nos estimula a vivir, a realizar, a lograr. Es la gran estimuladora que nos permite amar, disfrutar, alcanzar logros, crecer, trabajar, progresar y a hacer mucho más de lo que hacemos.

 

Tengamos siempre muy presente que en este siglo XXI, la investigación científica y la medición científica no dejan espacios al azar y mucho menos a la suposición incierta. Contamos por ejemplo con una importantísima investigación realizada a nivel mundial por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, la cual nos permite conocer resultados sorprendentes e indicadores utilísimos.  Por ejemplo, lo que se conoce hoy como nuestro Cociente de Éxito puede ser medido científicamente, arrojando resultados que nos muestran que el 23% de los éxitos y logros que acumulamos en nuestra vida afectiva, laboral y social se la debemos a nuestras capacidades intelectuales, y el 77% a nuestras aptitudes emocionales.

Hoy el mundo científico que estudia y trata la mente y la conducta considera a la Inteligencia Emocional como “LA INTELIGENCIA DEL SIGLO XXI”

 

Ya hay respuestas muy exactas a interrogantes como:

  • ¿Por qué a algunas personas les va mejor en la vida que a otras?
  • ¿Por qué algunas personas, con alto coeficiente intelectual y que se destacan en su profesión, no pueden aplicar esta inteligencia en su vida privada?
  • ¿Por qué esas mismas personas acumulan fracasos, frustración o tropiezos?
  • ¿Por qué otras con un alto Coeficiente Intelectual terminan bajo las órdenes de otras personas que tienen un CI más bajo, pero que saben conectarse, influir y relacionarse mejor?

La respuesta es que las emociones y la capacidad para manejarlas, para capitalizarlas y entenderlas de lo que se conoce como la Inteligencia Emocional representa una parte muy importante de nuestra inteligencia global.

Es una faceta, un componente que ha sido repetidamente negado o minimizado y que resultó desdeñado y opacado por el deslumbrante brillo de la razón y del coeficiente intelectual, simplemente por ser más evidentes y bastante más corrientes y fáciles de definir y medir.

Tengamos muy claro que son las emociones y su buen manejo, las que entorpecerán o favorecerán nuestra capacidad:

  • Para pensar, planificar y ordenarnos
  • Para permitirnos llevar a cabo el adiestramiento con respecto a una meta, a un objetivo, a un sueño realizable
  • Para resolver problemas y conflictos

 

Para que estemos en capacidad de definir sobre nuestro potencial:

  • Para utilizar nuestras habilidades mentales innatas, y así determinar y mejorar nuestro desempeño laboral y vivencial
  • Para utilizar nuestro potencial de relación, de trabajo, de efectividad
  • Para potenciar nuestra vida como seres que aman y trabajan
  • Para actuar como seres sanos y plenos de posibilidades

 

Por eso, téngase en cuenta que en la medida en que lo que hacemos, esté motivado por sentimientos de alegría, de optimismo, entusiasmo y placer, directos o indirectos, estaremos actuando con tremendos recursos que con seguridad nos conducirán al éxito.

Por eso, no podemos relegar la Inteligencia Emocional, ni quitarle su condición de aptitud superior, de capacidad clave que afecta e incide profundamente en todas nuestras otras inteligencias y habilidades y que es la Inteligencia Emocional la que facilita o interfiere en logros y éxitos o en caso contrario en fracasos y desilusiones.

Definamos claramente algo: La característica esencial de la inteligencia emocional es la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, resolver conflictos, tomar decisiones, lograr ese equilibrio entre la razón y las emociones. Poseer capacidad para posponer, para priorizar.

AUTO-TEST PARA MEDIR TU POSIBLE INTELIGENCIA EMOCIONAL

PREGUNTA               SI                     NO

Sé muy honesto (a) en tus respuestas y podrás descubrir hasta qué punto tienes esta capacidad, es decir medir tu Inteligencia Emocional.

 

1.- ¿Te sientes incómodo y mal, cuando te sacan de tu ambiente rutinario, de tus costumbres?                                     

2.- ¿Reaccionas muy mal, con mucha inseguridad ante situaciones nuevas e inesperadas?           

3.- ¿Siempre actúas atado a tu estado anímico, a tus “humores”?                                          

4.- ¿Te dejas “llevar” por los estados de ánimo?                                           

5.- ¿Eres muy propenso(a) a hacer cosas que, muchas veces, están reñidas con tu voluntad?                                            

6.- ¿Se te hace muy difícil rechazar con amabilidad, pero con firmeza lo que no te interesa?                                         

7.- ¿Te importan muy poco las emociones que despiertas en otros?                                      8.- ¿Te importan muy poco tus propias emociones?                                          

9.- ¿Crees que esas emociones, son importantes?                                          

10.- ¿Se te hace imposible “sintonizar” con las emociones de los que te rodean?          

11.- ¿Eres un ser malhumorado (a)?                                     

12.- ¿Percibes con frecuencia que tus bromas y tu sentido del humor generan molestias en otros?                                       

13.- ¿Estás convencido que detrás de la mayoría de las críticas se esconde una mala intención?                                      

14.- ¿Perdonas, pero no olvidas?                  

15.- ¿Se te hace imposible darle “segundas oportunidades” a las personas?                     16.- ¿Se te hace imposible perdonar y dar a los demás “otra oportunidad” aunque sepas que todos (incluido tú) cometemos errores?                 

17.- ¿Lo que ocurrió, lo que crees que te hicieron no se te olvida nunca?            

 18.- ¿Cuándo eres incapaz de solucionar algunos de tus problemas, vas por la vida cargándolos como un pesado fardo?                                            

19.- ¿Se te hace muy difícil aceptar tus errores y eres propenso a la negación de ello?       21.- ¿Ni siquiera te planteas corregir tus errores, simplemente te resignas o justificas diciendo “nací así” o “es mi carácter” o “lo heredé de mi familia?                                                

21.- ¿Le das importancia y gravedad a todo, sintiendo que “el mundo se te viene encima?        

22.- ¿Todo lo dejas a la avenencia y todo lo condesciendes, hasta tus propias torpezas?       23.- ¿Niegas constantemente tus equivocaciones, tus impericias, las minimizas o silencias?

24.- ¿Te crees libres de errores, crees que eres infalible?                                          

25.- ¿Te cuesta horrores pedir un favor o solicitar ayuda?                                       

26.- ¿Crees que expresar abiertamente lo que necesitas es un signo de debilidad?                     27.- ¿Evitas por todos los medios que otras personas te cuenten sus problemas, sus miedos, porque te deprimen?                                                   

28.- ¿Tus propios miedos te deprimen y por eso los escondes?                                                 

29.- ¿Vives y haces de cualquier asunto un melodrama y por eso vives de drama en drama?                                             

30.- ¿Te metes como un topo en tus problemas, demasiado obvio, que todos se dan cuenta, y quitas toda objetividad a la hora de afrontarlos?                                                   

31.- ¿Si alguien te hace una broma, respondes agresivamente y lo tomas como algo personal contra ti?                                                  

32.- ¿Eres de una susceptibilidad extrema?                                       

33.- ¿Te molesta que alguien te diga que lo que te pasa no es “El fin del Mundo”                       34? – ¿Te molesta que otro te haga “aterrizar” en la realidad?                                          

35.- ¿Eres propenso a recubrir a los seres que quieres de atributos y logros que no tienen?

36.- ¿Frecuentemente dices de personas que quieres o te han impresionado: Ese o esa es ¡Lo máximo! Cuándo de verdad sabes que es alguien corriente o simple en su vida?           37.- ¿Ofreces más lo que puedes cumplir?                                                

38.- ¿Eres incapaz de decir con cortesía: “No”, “No puedo”, “No lo conozco”, “No soy capaz”, “No estoy seguro(a)” etc. etc.?                                                     

39.- ¿Cuándo te topas con un ser déspota, te aterras?                                      

40.- ¿Frecuentemente sientes que nada te sale bien, y eso te amilana?                                       

41.- ¿Vives pensando que hay un mundo detestable, que muchos te relegan y que algunas personas que conoces pueden caer en ese grupo y considerarlo un enemigo más?            

42.- ¿Muchas veces te lanzas sin reflexionar, sin pensar?

43.- ¿Frecuentemente no le das una oportunidad a la paciencia, a la calma?                            44.- ¿Eres atropellado (a)?                                                    

45.- ¿Te cuesta esperar, meditar, planificar?           

 

Recuerde, si sus respuestas a este cuestionario son mayoritariamente afirmativas, te recomendamos investigar más sobre: La Inteligencia Emocional.